martes, 20 de enero de 2009

Fuerza mayor

No me verán paseando por este mundo por el momento. Nada grave

lunes, 12 de enero de 2009

Unitarios



Soy porteño. O más bien viví en la ciudad de Buenos Aires los primeros 40 años de mi vida. Luego tuve un paso por el conurbano norte, y ahora hace 5 años que vivo en zona rural a 80 km de Buenos Aires.

Crecí escuchando lugares comunes como aquel de “La Argentina no termina en la General Paz” (tiene el nombre justo, como si se hubiera pensado). Y en ese crecimiento tuve el mismo imaginario mágico que tienen millones de personas de la ciudad y el GBA sobre el interior, y el campo en particular.

En estos últimos 5 años me fue fácil darme cuenta porque existe un cierto desprecio y enojo con los porteños. En un pais centralizado políticamente, concentrado económicamente en el puerto de Buenos Aires, es inevitable que los grandes medios de comunicación también lo sean.

Es común que en los televisores del interior se vean ya sea por cable o repetidoras, los mismos noticieros que en la capital nacional. Traten por un momento –cuando vean el próximo-, de ponerse en el lugar de un tipo del interior. Su realidad no existe. Nada de lo que se muestra le pertenece. Solo algún hecho policial destacado lo pondrá en pantalla. O en caso de un “pintoresco” conflicto económico, que (por intereses centrales) si será exhibido en la gran ciudad.

Una sequía azota al pais. No es una localidad o provincia, son muchas. Se está regalando hacienda, se está retrasando la siembra, o el tipo que sembró ve como el tiempo se le agota sin que el agua llegue. El gobierno que (en este caso) no tiene la culpa, solo atina al silencio, o a que Bibiloni , que es un tipo de suerte tal como lo mostró que su hijo fuera adjudicatario del primer 0 Km del plan gubernamental, le rece a quién sabe quien….

Pues bien: los noticieros lo dan como algo “marginal”, mientras que festejan alegremente esta “hermosa 1er quincena de enero”, en la que no llovió “ni UN día”…

Chicas y chicos de Buenos Aires: un caballo necesita 20 litros de agua diaria para beber. Los rumiantes se hidratan –mayormente- pastando. No todo lo que está medianamente verde cuando Uds. van para la costa es pastura. En este momento lo poco verde es mayormente yuyo, el pasto está amarillo. Ni hablemos de zonas marginales…

¿No les suena a exhibición obscena, el notero boludo alegre que se congratula de los 32° a la sombra y…”¡sin una nube, estudios centrales!”...?

Hagamos un trato, si Uds. aceptan que lluevan 30mm semanales, el día que abran una canilla en Buenos Aires y no les salga una gota de agua, pueden venir a casa. Tengo una perforación a 72 m con un molino que va a seguir funcionando hasta cuando les colapse la electricidad…

jueves, 18 de diciembre de 2008

¿por donde andás gato de mierda?


Cuando te llevé a mi casa directo desde la jaula del veterinario, tenias no más de 10 cm. La foto aquella daba una acabada idea: exactamente igual que la naranja. Buena foto, naranja intenso contra negro renegrido. Tuviste un nombre obvio: Felix


Llegaste casi al mismo tiempo que Brasil. A pesar que te superaba en masa como diez veces supiste hacerte amigo. Crecieron corriendose por la casa de Beccar. Siempre me causó gracia ver como lo jodías: esperabas escondido atrás de una maceta y cuando pasaba le atacabas el posterior como un leon a una cebra clavándole colmillos y uñas en las ancas. Despues te bancabas alguna revolcada, pero ¡quien te quitaba lo bailado!. Habías descubierto tambien que subido a la tapia los dientes de Brasil llegaban en su salto a un par de centímetros tuyos pero no te tocaban. Y lo mirabas con esa sorna gatuna de exasperante tranquilidad.


Y así crecieron. Brasil 40 kgs de músculos y vos tus monstruoso tamaño cuasi pantera.


Te bancaste de todo. Nuestras vacaciones en tu condición de animal gasolero y autosuficiente. Te bancaste una primera mudanza a una quinta enorme. Y te traje a Angra, que acaparó la atención de Brasil, y te felpeaba un poco más duro.


Aún así lograste hacerla amiga a fuerza de haberla rigoreado de cachorra. Después te bancaste a la doberman, si bien empezaste a ralear y dejaste de dormir despreocupadamente al sol.


Nos fuimos a vivir al campo y también viniste. Empezaron a llegar más perros esta vez callejeros producto de la empecinada filantropia de mi mujer. Tuviste un par de sucesos complicados de los que te salvamos a duras penas. Así y todo venías de noche, yo te daba de comer, vos me cabeceabas y te acostabas a dormir en el asiento del tractor al reparo del galpón.


Te fuiste un par de veces por unos días. Hace 8 días monstruosas cosechadoras en el campo de atrás. Hace 8 días que no aparecés.


¿Dale que venís aunque sea una vez más para que vea que estás bien?


¿donde mierda estás?

jueves, 11 de diciembre de 2008

asím foi



“…Ella se balanceaba en la hamaca gritando ¡batida da crianca!, el la miraba embelezado. Pancho y yo no podíamos creerlo: ella había sido de las más lindas, deseadas, admiradas por su compromiso. El un sórdido tipo que vería décadas despues en la televisión como supuesto periodista de investigación.

Ya el tipo me había olido mal cuando lo entré tabicado a casa para que pudiera dormir en algún lado, y dos días despues me tocó el timbre pidiendome cama de vuelta. El timbre de uno entre 60 departamentos que no debería haber mirado. Levantado por ser el único sobreviviente de una pieza de pensión de 4. Y ahora me lo encontraba en San Pablo, con su pareja, sabiendo que se había rajado con plata de la orga para el pago de alquileres

Con Pancho nos hicimos los boludos, cambiamos direcciones falsas, y decidimos que si estábamos en Brasil, estaríamos con brasileños.

Y así fue. Es curioso que no recuerde como conocimos nuestro primer puente paulista: Rozinha. Era bibliotecaría recién recibida, mulata de Gerais. De una humanidad inmensa en todo sentido, de una bella voz que cantaba con potencia y dulzura. Fue una hermana para nosotros. Y nuestra protección. Todavía guardo el vinilo de Chico Buarque que fue mi único regalo de los 20 “Para voce com um beijo, Rozinha”.

Ella nos presentó a Marco y Zinho. Ambos paulistas, casi psicologos, compartiendo un “sobrado” en la Rua Coari del barrio de Bela Vista. Ambos troskos de militancia puramente teórica, inteligentes y casi tan juerguistas y bebedores como nosotros. Pegamos onda y así fue: dos casi treintañeros paulistas conviviendo con dos pendejos veinteañeros porteños.

Esa casa en la Coarí fue el primer período de felicidad que tuvimos Pancho y yo . Hoy pienso que salté de la niñez a la adultez sin adolescencia, y fue ahí que me di cuenta de lo que no había podido vivir.

Mi cumple de 20 fue la excusa para una gran fiesta en la casa. Marco y Zinho aportaron el material humano llenando la casa de gente de sociales de la USP. Te juraría que solo recuerdo mujeres, pero supongo que es pura selectividad. Una torta que no se donde salió, sandwichs de linguica, y para tomar damajuana de vino comun brasileño mezclado con pinga Itú.

Nadie mezcla mejor la inteligencia y la joda que los paulistas. El ambiente era amable por donde quisieras mirar. Un descontrol manso. Una alegría que te confirmo es solo brasilera.

Cuando la joda amainó y solo quedábamos una veintena de invitados, el alcohol se puso amable. Nosotros gastábamos todos los “exitos” de los 70 guitarra en mano, y Rozinha desgranaba Simone, Gal y Maria Betanha. El grupo se fue achicando, aclarando, individualizando, desmasificando a la gente.

Yo la tenía vista desde el principio, perdida entre la gente, tratando de entender como podía lo que la rodeaba. Morocha de setentistas rulos y verdes ojos, holandesa pareja de un argentino que nunca supe como y porqué había aparecido.

Habíamos cruzado miradas varias veces, ella tan desafiante como yo esquivo. El marido la había abandonado en tren de charlas dispersas, y ella casi no había hablado con nadie…

Me intimidaba un poco con sus treinti. Eso y el hecho de portar esposo me habían mantenido al margen. Y entonces… sucedió lo que sucede una vez o nunca las más de las veces. Se levantó caminando entre la gente, y como gastado cliché de película la escena se volvió muda para mi. Me tomó de la mano y me llevó a la planta alta del sobrado…

En realidad no importa que. Como siempre importa más la imagen estampada para siempre. La recuerdo tierna, suave, habladora en algo que no podía entender y sin embargo obedecí… La recuerdo como una penumbra enmarcada en rulos. La recuerdo aunque solamente la vi esa noche….”

-Deja el servilletero en la mesa, me sonríe como al fin de cada relato y titula: “así fue que cumpli veinte años”-

[01]

jueves, 20 de noviembre de 2008

Noicubirtsider


Hola ¿cómo andás? Un temita nomás... ¿Te acordás de aquello de la redistribución que te habíamos hablado?...Bueno, surgieron algunos inconvenientes: parece que no alcanzó. Así que vas a tener que devolverla. ¡Ah...te la gastaste!. No te hagás problema. Ya se nos va a ocurrir algo.... ¡Tampoco es cuestión de dejar a la burguesía indefensa, ché!, Vos sos obrero: Tenés que ser solidario....




Devolvé la bolsa

Devolvé la bolsa

Devolvele a Huguito

su generosidad

martes, 18 de noviembre de 2008

Arcano


Parada frente a mi, la cubre un largo y despojado vestido gris oscuro bajando suelto por su cuerpo un poco más allá de sus rodillas. Descalza. Muy seria. Muy concentrada. Me mira. La veo en una oscuridad que a quien no la conociera le impediría advertirla.



Casi tan alta como yo, levanta su mano y acaricia mi mejilla. Su voz es infinitamente tierna, dulce, consoladora:..."quiero que no sufras más...."



Me despierto de la siesta de un sábado de mañana complicada. Tengo una sensación extremadamente placentera. En paz como hace mucho que no.



Es extraño. La conocí hace 10 años y no fue nadie importante. Solo una cliente más a quien atendí, con la que intenté tener algún acercamiento sin suerte. Recuerdo un día en mi escritorio que me preguntó "¿estás casado?" Muy a pesar del instinto, la sinceridad pudo un poco más: "Si, algo así... ¿porqué?" . Sonrió y me contestó "nada, estaba pensando en presentarte una amiga".



O sea eso. Nadie importante. Es más, no la recordé hasta la tarde de este sábado.



Por eso me da vuelta el absurdo de sentir que en el sueño era el amor de mi vida. Que era la única que podía curarme.



Absurdo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Vidas ajenas



Acaricia la copa. Por redonda, por roja. Por copa...por acariciar, nomás

Se inclina levemente hacia mi:

Es notable ¿no? , tu vida es vivida mejor una y mil veces por los demás. Los demás saben. Conocen que deberías haber hecho..., que debiste ver, que no y que si. No te consideran una uva verde. Te consideran una zorra poco astuta.

-Que no supiste aprovechar que… ¡y para mi es tan evidente que en todo caso –sin quererlo- soy la uva de la historia!. No la zorra

La vida es una sucesión de fracasos y culpas. Tuyos son tus fracasos, tuyas las culpas por los de los demás…

Si pudiera ser Dios, les daría mi vida para que la vivan. Seguro que no les sale. …¡Pero no..! ¿Qué estoy diciendo?: Seguro no la querrían.

Me dirían: “Guardate tu vida, solo quiero criticarla. Quiero cuestionar tus decisiones. Quiero que cargues con tu piedra y la mía.


Y yo –me mira fijamente- lo voy a hacer, porque nunca supe decir que no. Solo soy una vieja y debil zorra. Ahora si. Ahora soy una zorra porque no fui su uva.

El espejo me muestra la triste cara de un borracho