
El le susurró "estoy jodido" y se rió... Hablaron y se besaron, y ella decidió que irian a su lugar y se levantó. El la siguió atrás, viendola. Viendo su juventud, solo de ella, tan obscenamente joven... Ella se alejaba en la multitud de la tarde. El no podía seguirla y comenzó a inquietarse.
La perdió de vista, pero siguió hasta el antiguo edificio que sabía era su casa, en planta baja, pero nada más... Entro al patio francés rodeado de locales, bares, pequeños ateliers y departamentos. Cientos de personas en la tarde se la habían arrebatado. Recordó un teléfono que llegó a verle esa tarde en su celular. Preguntaría a quien fuera por ella. Marcó. Sono una, dos, varias veces....
Desperto en su cama de siempre con el dolor en el costado que se le está haciendo costumbre. "Por un rato fui feliz", pensó... Y el número de telefono que repiquetea una y otra vez en su cabeza....