lunes, 19 de noviembre de 2007

El encargado


Domingo por la mañana

El tipo tiene unas cuantas cosas que hacer. De esas que le gustan porque planchan el día. Ya habrá tiempo mañana de preocuparse por el mercado, las tasas, y demás pelotudeces

Tiene unos huellones en la entrada producto de las excesivas lluvias del año

Toma el 12.5 hp MTD de cortar el pasto, le engancha el carrito, y parte a buscar ladrillo partido y escombros que encontró en una cava a 1 km de su casa. El día refulge. Su perro, jodido, pero todavía imponente, lo acompaña. La mitad del camino es la salida a la ruta y transcurre entre moreras, plátanos, robles y yuyos floridos variopintos, propios de fines de la primavera.

Al llegar a la ruta y bordeándola, sale una senda usada por los petiseros para sus caballos, que se adentra en la cava. Una vez abajo el tipo para el tractor al lado de la montaña de escombros. Todavía es temprano, la ruta no trae ruidos. Solamente se escuchan los pájaros, el viento y algún chapuzon de garzas en el agua.

Se agacha sobre la píla, llena el balde de ladrillos partidos y piedras y los lleva al carro. Repite la operación una, dos, diez veces. Está feliz, roñoso, en cueros bajo el sol. Su perro husmea la pila. En un momento el tipo se sonríe pensando en una mala película: -¿y si sigo escarbando y encuentro un muerto?...-

Lo que sigue es todo un mismo instante. Un segundo. Su perro agachado con el, gruñe y se eriza. El tipo ve un gaucho impecable, endomingado vestido de negro, que lo mira fijo y serio. Pañuelo rojo al cuello y un enorme ovejero belga negro parado al costado. Comprende que no puede estar viéndolo: su mirada está fija en la pila de escombros. De repente comprende que lo vio de frente, pero atrás suyo. Como con un ojo en la nuca. Se da vuelta y su perro tambien, ladrando. Obviamente no hay nadie…

Impresionado por lo vívido de la imagen, trata de volver a la rutina. Echa los escombros y vuelve a la pila. No precisa volver a agacharse para verlos nuevamente. Su perro, ladra, ladra, ladra… A la nada.

El tipo lo más dignamente que puede (como si alguien lo estuviera mirando), tira todo en el carro, se sube al tractor y arranca. Desanda el camino sin poder evitar mirar para atrás de vez en cuando.

Llega a su casa.

-¿trajiste escombros?- le pregunta su mujer…-Si,- responde – Pero se acabaron, no hay más.-

Por la tarde se está bañando y recuerda. El año pasado al volver del trabajo un gaucho joven –vestido de negro- había salido de la nada cuando se bajaba del auto para abrir la tranquera preguntandole “¿Ustéd busca un encargado?”. Recuerda haberlo mirado y haberle dicho : “Si. Pero con perro no. Ya tengo 5”. Al lado del gaucho un enorme ovejero belga lo miraba fieramente.

16 comentarios:

Marina dijo...

Era un fantasma?

saludos

Jack Celliers dijo...

El hombre muerde el vidrio seguido? O son cosas más duras?

Perdone el materialismo.

brasil dijo...

Marina

No pude preguntar

Jack

Justamente es más jodido que estas cosas le pasen a un materialista

Y juro que hace años que de un tinto por la noche o un escocés con hielo no paso....

EmmaPeel dijo...

Qué cuiqui lo del Gaucho de la tosquera!

sería el gauchito gil? digo, por el pañuelo rojo

pd. Ojo con la luz mala!

brasil dijo...

¡sabía a lo que me exponía cuando escribí el post!

Cuando tome confianza, voy a invitar a algunos de Uds. a casa a comer un asado de noche y luego con linternas iremos a la tosquera. Haremos la version criolla de blairwitch

Y ahí se verán los guapos

morgana dijo...

No pude dormir por un año después de ver El Exorcista (ok, era una chica de quince)y eso que dormía con toda la familia alrededor.
Ahora, he crecido (y algunas cuantas cosas han pasado)... pero duermo sola.
Cómo duermo esta noche?
Me quiere infartar acaso?

brasil dijo...

Morgana

Cocine algo rico y duerma tranquila. Vestido de gaucho no creo que se acerque a la Gral. Paz

cima dijo...

para un respetuoso incondicional de las " supersticiones " tal como lo expongo en mi perfil, nada de lo que contás me asombra...
Preguntá entre los pobladores mas viejos, que seguro encontrás alguna historia que te va a ilustrar sobre esto...
Ah, por último, ni jueguitos ni te lo tomés en joda....

dolmancé dijo...

Me encantan estas historias. Más aún cuando son contadas en una casita en medio del campo después de un asado.

brasil dijo...

Cima

Creo que uno tiene un estado "onírico en vigilia". Esta no es la primer cosa extraña que me ocurre. Cierto viaje que hice solo hace unos 10 años me llevó a un determinado hotel que yo recordaba en Tres Arroyos y al que llegué sin guía alguna. Luego (es largo de explicar) corroboré que nunca habia estado antes, y sin embargo era tal como lo "recordaba". Yo tiendo a pensar que uno atesora recuerdos nimios a nivel inconciente, que un día afloran en ese estado onírico en vigilia. Por eso estas cosas ocurren cuando uno está solo. Porque son de uno

Es como el mecanismo de recordar cosas de niño que en realidad no recordás sino que te han contado mil veces.

Sea el mecanismo que sea, el domingo no me sentí amenazado. Pero me causó una fuerte impresion la imágen. Era como un holograma

Dolmance
Recuerdo un campamento en el sur con ex compañeros del secundario cuando habíamos egresado. Eramos 11 hombres y mujeres. Hacíamos acampe libre en los lugares más remotos y alejados a los que podíamos llegar.

Alguien había tenido la brillante idea de llevar un libro de cuentos de terror. Era una antología inglesa. Todas las noches leiamos alguno a la luz del fogón, por ejemplo en el lago Queñi, en el medio de la nada. Era maravilloso

EmmaPeel dijo...

Brasil pero yo no lo dije en joda!

me dio chucho manucho en serio!

Marina dijo...

Yo quiero asadette de noche y ver al gaucho.

Pero está claro que no me la banco, no no

saludos

brasil dijo...

Si es el que el año pasado me abarajó en la tranquera, tenía unos 25 años y algo más de 1.80m. Creo que Emma diría "ñam"

EmmaPeel dijo...

ñam ñam

para cuando asado y tosquera sin linternas? que haya luna llena!

Lonely Flipidor dijo...

¿Será que el gaucho tuvo una muerte accidental al poco tiempo de verle usted con vida y de la que se hubiera librado si le hubiese contratado usted, o al menos él llegó a esa conclusión? Imagínese que los hologramas o fantasmas del gaucho y su perro ovejero se le hubiesen estado apariciendo de forma insistente durante cierto tiempo (semanas, por ejemplo) hasta que por fin usted un día reparase que una vez los vio con vida y le preguntó el gaucho por un trabajo. Imagínese que se tratara del típico fantasma u holograma maligno que está podrido de resentimiento hacia quien considera el culpable de su mal, o sea de su muerte, o sea usted.
Pero, sin embargo, este testimonio real es más sutil. Como sutil debió ser la influencia que consideraba el fantasma que había tenido usted en vida con él.
Hay que dar por hecho que las muertes del gaucho y su perro fueron por sorpresa y trágicas. Y que les ha fastidiado el tener que irse de este mundo un montón.
C'est la vie. C'est la mort.

Valentina dijo...

No sé si comentar después de tanto tiempo, pero bue.

Somos tanto más que lo que percibimos! A veces se abre un resquicio y como en Matrix, las realidades se entrecruzan.

Igual, qué miedo!!